Parasha Haazinu

Descripción general: La mayor parte de la lectura de la Torá de esta semana, Ha'azinu, consiste en una canción poética escrita por Moisés y Josué. La canción es una profecía de lo que pasará a los judíos, lo bueno y lo malo, hasta el fin de los tiempos. La porción concluye con Di-s ordenando a Moisés escalar el Monte Nebo, desde donde vería la Tierra Prometida antes de su muerte.

Primera Aliyah: Los cielos y la tierra, elementos permanentes de este mundo, están llamados a ser testigos de las palabras que Moisés ahora dirá. La Torá, declara Moisés, es vida para este mundo, como la lluvia y el rocío para la vegetación. Di-s es justo y justo, y toda la corrupción proviene de sus hijos, que son ingratos y carecen de la sabiduría para reconocer la fuente de todas sus bendiciones.

Segunda Aliyah: Moisés suplica a los israelitas que contemplen su historia, comenzando con la generación de la Torre de Babilonia. Cuando esa generación pecó, Di-s pudo haber destruido a la humanidad, pero en lugar de eso, decidió perdonarlos, solo por causa de Israel, la porción de Di-s, que estaba destinada a surgir de esa gente. En el desierto, en un "páramo desolado y aullador", D's envolvió y protegió a los israelitas con nubes, cuidando a su nación como un águila cuida tiernamente a su descendencia, tratándolas como la pupila de su ojo. "Di-s solo los guió, y ningún otro dios pudo molestarlos".

Tercera Aliyah: Moisés habla del futuro de los israelitas. Di-s los colocó en la Tierra de Israel, el "pico de la tierra". Él les proporcionó todas sus necesidades, los productos más selectos, frutas y ganado. Pero Israel "engordó y se rebeló", y abandonó el Di-s que los creó y les proporcionó toda su riqueza y fortuna. En cambio, se desviaron tras los ídolos y las actividades abominables.

Cuarta Aliyah: Di-s se indignó por el comportamiento de Sus hijos. Decidió esconder su rostro de ellos y enviar sobre ellos ejércitos invasores, bestias salvajes, plagas, demonios y hambre. Si no fuera por las naciones obtusas que se habrían atribuido estúpidamente el mérito de la muerte de Israel, Di-s habría destruido completamente a la nación judía.

Quinta Aliyah: Si las naciones fueran sabias, habrían comprendido que ninguna nación podría experimentar tanta devastación a menos que Di-s las hubiera abandonado por completo y las hubiera entregado a sus enemigos. De lo contrario, "¿Cómo puede un enemigo perseguir a un millar de Israel y dos poner a volar a diez mil?" Más bien, la miseria de los israelitas vino como resultado de sus acciones, que se parecían a las de Sodoma y Gomorra, acciones que Di-s relató desde el principio. Sin embargo, llegará el momento en que Di-s tendrá un cambio de corazón con respecto a su pueblo. En ese momento les pedirá que se den cuenta de que todos los dioses que habían frecuentado no pudieron ayudarlos cuando liberó sus castigos contra ellos, porque solo Di-s tiene la capacidad de dañar o sanar, causar la muerte o traer vida.

Sexta Aliyah: Entonces Di-s se volverá Su ira contra los opresores de Israel. "Haré que mis flechas se embriaguen con su sangre, mi espada consumirá su carne". En ese momento, cuando Di-s vengará la sangre de Sus siervos, las naciones del mundo cantarán las alabanzas de Israel. Con esto, la canción de Ha'azinu concluye.

Séptima Aliyah: Moisés y Josué enseñan esta canción a los israelitas. Moisés implora a la gente: "Presta mucha atención a esto: no es una enseñanza vacía, es nuestra vida, y con ella duraremos mucho en nuestra tierra". Di-s luego le dice a Moisés que suba al Monte Nebo, desde donde verá la tierra de Israel desde lejos antes de que fallezca.

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